miércoles, 4 de enero de 2017

TEMA 6

Se llama metodología CLIL a la que integra la enseñanza de las materias con la enseñanza de una lengua extranjera. De este modo, el estudiante aprende los contenidos de las distintas asignaturas a la vez que aprende la lengua extranjera en la que se imparten dichas materias. El objetivo de esta metodología no consiste solo en la adquisición de los contenidos de la materia por parte del estudiante, sino que se evalúa también la competencia lingüística del estudiante.
La metodología CLIL pretende poner el centro del proceso de enseñanza en el alumno. De este modo, los temas que se trabajan en clase se negocian con el alumno dentro de unos márgenes, y se potencia el aprendizaje por tareas, lo que potencia la autonomía del alumno. Empleando este enfoque basado en tareas, se facilita también la educación personalizada, ya que cada alumno resolverá las tareas empleando sus propias estrategias y estilos cognitivos. Se refuerzan también habilidades fundamentales como son el trabajo en grupo y la investigación.
Uno de los conceptos clave al que hay que hacer referencia para entender esta metodología es el de “andamiaje” o “scaffolding”; el término se refiere a las ayudas que el profesor proporciona al alumno (mediante actividades, estrategias de apoyo, etc.) para que éste vaya construyendo por sí mismo el conocimiento. El profesor se convierte por lo tanto en una especie de guía que tiene que dar pistas al alumno para que éste logre encontrar el conocimiento por sus propios medios.
Los que defienden el método CLIL argumentan que pueden encontrarse beneficios académicos tanto en lo que respecta a la parte lingüística como a la de contenidos. Por un lado, el alumno está expuesto una gran cantidad de horas a la lengua extranjera, lo que facilita su aprendizaje. Además, la lengua se presenta en un contexto determinado, así que se produce un aprendizaje significativo que favorece la memorización de la lengua por parte del alumno.
En lo que respecta a los contenidos, se aborda el conocimiento de una forma más integradora e interdisciplinar, y se hace hincapié en la diversidad de estrategias de aprendizaje, así como un reforzamiento de las competencias básicas que han de desarrollarse. Se fomenta asimismo la diversidad y la conciencia cultural.
Uno de los aspectos clave en dicha metodología es la forma de trabajo. Considero que dicho enfoque por tareas es el más eficaz para aumentar el nivel de calidad del sistema educativo. De hecho, si nos fijamos en los elementos comunes de la educación en los países que obtienen los mejores resultados en todos los estudios internacionales, nos damos cuenta de que el aprendizaje orientado a resolver problemas reales y significativos para el alumno, y la insistencia en el descubrimiento y desarrollo de estrategias de aprendizaje individualizadas son constantes en dichos sistemas.

Por otro lado, el aspecto de la lengua cobra aún más relevancia en nuestro país, ya que el porcentaje de alumnos que manejan una lengua extranjera con soltura al terminar el Bachillerato es más bien escaso. La exposición constante a la lengua extranjera que presupone la metodología CLIL podría ayudar a paliar este problema. Sin embargo, uno de los mayores retos creo que está en encontrar y preparar a profesores que realmente sean capaces de dominar su materia y al mismo tiempo dominar el idioma extranjero con el que se pretende impartir el temario.

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