El objetivo de esta entrada es analizar una actividad
consistente en un juego que realizaremos con los alumnos al iniciar la clase. Consistirá
en lo siguiente: los alumnos se distribuirán en 7 grupos distintos. Cada uno de
esos grupos deberá formular una pregunta relacionada con el texto trabajado en
la clase anterior; sin embargo, cada grupo deberá empezar sus preguntas con una
partícula interrogativa diferente: who,
what, why, where, when, which and how.
Cuando los grupos hayan terminado de formular las preguntas y acordado las
correspondientes respuestas, un miembro del grupo elegirá otro equipo al que
formulará la pregunta acordada por los miembros del grupo. El profesor irá
anotando en la pizarra las respuestas correctas de cada grupo para conocer
finalmente al ganador.
La actividad servirá de calentamiento al iniciar la sesión,
ya que el contenido de la misma hace referencia al texto trabajado en la clase
anterior. Además, sirve para reforzar de forma implícita los pronombres
interrogativos. De esta manera, el profesor puede evaluar el aprovechamiento de
los contenidos ya impartidos en los estudiantes, para poder avanzar con otras
actividades que impliquen el dominio del contenido de las clases anteriores.
Un concepto clave en la metodología CLIL es el de “scaffolding”
o andamiaje; el término hace referencia a las actividades o las estrategias que
el profesor pone en marcha para que el alumno construya su propio aprendizaje,
basándose en los conocimientos que el estudiante ya posee. Este concepto está
relacionado directamente con las teorías constructivistas del aprendizaje, que
defienden que éste se tiene que llevar a cabo mediante un proceso dialógico, es
decir, de continua interacción entre el docente y el aprendiente. Creo que en esta
línea de aprendizaje pueden situarse métodos de aprendizaje de lenguas como el
método comunicativo o el aprendizaje por tareas.
Otro elemento de gran relevancia que hay que considerar es
la importancia del componente emocional en el proceso de aprendizaje de una
lengua extranjera. En este sentido, podemos fijarnos en el gran problema que
suponen los bloqueos cognitivos sufridos por los estudiantes, lo que impide que
tengan la motivación necesaria para realizar las actividades planteadas y para
asumir el error como una parte natural y hasta necesaria en el proceso de
aprendizaje.
Como hemos dicho, una actividad como la propuesta en clase
puede ser ideal para comenzar una clase. En primer lugar, sirve como
introducción a una temática de una manera informal, lo que puede ayudar a
captar la atención de los estudiantes. Esto se debe a que se les exige a éstos
una participación activa en la misma, mediante la formulación de preguntas y la
búsqueda de respuestas correctas. Además, se fomenta el trabajo en grupo y la
interacción oral.
Como se ha señalado, el andamiaje tendría que ser un concepto
clave en nuestras clases, de ahí que las actividades encaminadas a comprobar lo
que el alumno ya sabe y desarrollar nuevos contenidos sean fundamentales, sobre
todo a la hora de empezar una nueva tarea, tema, proyecto, etc. Creo que una
actividad como la señalada ayuda bastante en este sentido. Con ella, lo que se
pide a los alumnos es que recuerden los contenidos que se han impartido, con el
objetivo de poder avanzar y desarrollar otros más complejos a partir de ésos.
Por otro lado, ayudamos a reforzar el componente emocional,
ya que aquí podemos echar mano de técnicas de reforzamiento positivo como puede
ser aplaudir cuando un estudiante da la respuesta correcta. Con esto se
consigue que el alumno se sienta motivado para participar de forma activa en
las actividades propuestas, lo que facilitará en gran medida el aprendizaje. Otra
técnica que se puede emplear con los alumnos, además de los aplausos, son
premios en forma de positivos para los que respondan correctamente o la
ausencia de deberes para el día siguiente.

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