miércoles, 4 de enero de 2017

TEMA 1

Las lenguas extranjeras tienen una enorme importancia en el ámbito educativo desde hace varias décadas. Los factores que determinan  el gran peso de las lenguas extranjeras en el currículo de la enseñanza obligatoria y en la enseñanza no obligatoria son en gran medida económicos. De este modo, basta pensar en el caso de la enseñanza del inglés: la mayoría de hablantes de inglés en el mundo son hablantes no nativos, debido a su rol de lengua internacional de los negocios. El inglés es la lengua de mayor uso en el mundo de la empresa, la economía, Internet y cultura global (pensemos por ejemplo en la cantidad de música que escuchamos y que es símbolo de un mundo globalizado sin barreras); podríamos decir que, de hecho, el inglés es el idioma del mundo globalizado. Debido a lo comentado anteriormente, queda clara la relevancia del inglés en el mundo académico, tanto en las enseñanzas obligatorias como en escuelas oficiales de idiomas o en academias privadas. En situación parecida a la del inglés encontramos el caso del alemán en el ámbito europeo, o el español, gracias a los numerosos países latinoamericanos y a su importante peso en la economía del continente americano.
Otra de las razones para estudiar lenguas extranjeras es el afecto que se puede sentir por una cultura concreta; hay personas que aprenden un idioma porque quieren irse de vacaciones a un país o región, o porque quieren acercarse a su literatura, entre otras razones. A modo de ejemplo, podemos estar muy interesados en la figura de Petrarca y en la literatura renacentista italiana y, como consecuencia, decidimos apuntarnos a la escuela de idiomas para aprender a leer en italiano a dichos autores. En la mayoría de las lenguas minoritarias son razones como estas las que impulsan a una persona a estudiar dicho idioma.
Cuando abordamos el tema lingüístico en el ámbito europeo tenemos que hacer referencia al contexto económico y social en el que nos encontramos. De este modo, cabe señalar que la Unión Europea se constituyó desde un principio por países con muchas diferencias entre sí, lingüísticas y no lingüísticas. Este proceso de unión de pueblos diversos entre sí ha generado problemas a la hora de gestionar dicha diversidad. Como ejemplo claro podemos citar las tensiones económicas existentes entre los países del sur de Europa y los del norte, o la reciente salida del Reino Unido de la Unión Europea. Una cuestión que se debate hoy en día es la repercusión que esto puede tener en una de las fortalezas que presuponía la Unión: la movilidad y libre circulación. Como ejemplo de esto, pensemos en un programa europeo relacionado con el tema que nos ocupa, el de las lenguas: el programa Erasmus. Dicho programa ejerce como un instrumento de intercambio cultural y lingüístico enorme, ya que miles de estudiantes llevan consigo sus lenguas y culturas a otros países.
De lo expuesto anteriormente queda clara la importancia del aprendizaje de lenguas extranjeras en nuestro entorno. Tanto si nos movemos en el contexto europeo como si lo hacemos en un contexto internacional, el manejo de lenguas extranjeras es indispensable por razones económicas, sociales y culturales.

El aprendizaje de lenguas es, como hemos dicho, esencial en el ámbito de la política lingüística  europea. En consecuencia, uno de los documentos al que habrá que mencionar es el MCER (Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas). Dicho documento intenta ser un instrumento de integración para los distintos países europeos. Para ello, el MCER da unas indicaciones generales en cuanto a las competencias que se han de desarrollar para aprender una lengua extranjera. Asimismo, dicta los criterios que se tendrán en cuenta para comprobar que se han alcanzado los distintos niveles de competencia lingüística: A1, A2, B1, B2, C1, C2.

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