miércoles, 22 de febrero de 2017

Última sesión: debate

En esta última sesión, hemos reflexionado en grupo acerca de varias cuestiones importantes en el día a día de las aulas: los deberes y el uso de las TIC. A lo largo de la sesión hubo posturas muy variadas y razonables, me centraré en esta entrada en expresar mi opinión personal.

Con lo que respecta a los deberes, pienso que son fundamentales en una asignatura de lenguas extranjeras. La misma naturaleza práctica de la asignatura exige un trabajo continuado por parte de los alumnos fuera del aula. Esto creo que es razonable teniendo en cuenta las pocas horas que, en mi opinión, incluye un curso académico (3 o 4 horas de inglés en cada curso). Si al factor tiempo sumamos el número elevado de alumnos en cada clase nos damos cuenta de las carencias que supone proponer la asignatura de un modo puramente presencial. Esa creo que es la primera razón por la que los deberes son necesarios.
En segundo lugar, creo que es bueno fomentar un hábito de trabajo que resalte la autonomía del alumno fuera del aula. Aquí creo que la clave está en la carga de trabajo que hay que exigir: no se trata de agobiar a los chicos con grandes cantidades de cosas que hacer, sino de crear hábitos de tal forma que haya un equilibrio entre el tiempo de ocio y el tiempo de trabajo. Creo también que en una asignatura como la nuestra hay que mandar para casa deberes que, de haber sido realizados en clase, supondrían no optimizar el tiempo del que se dispone; con esto me refiero a que ejercicios de gramática, cuya corrección puede hacerse de manera muy rápida al día siguiente, son ideales para casa.

En lo que respecta a las TIC, tratamos tres cuestiones: ¿hacen las TIC cambiar el sistema?, ¿qué pensamos del uso del móvil en clase?, y ¿qué TIC’s emplearíamos como docentes?
En primer lugar, considero que las TIC son ante todo un complemento a cualquiera que sea el sistema, herramientas que pueden ayudarnos a conseguir los objetivos planteados; como tal, no son la parte más importante del proceso docente: podemos ser unos expertos en TIC’s y cosechar resultados lamentables y, viceversa, no dominar las TIC y aun así obtener resultados satisfactorios. Como herramienta que son, no determinan ellas solas la calidad del sistema. Aunque fundamentales, lo más importante no son los recursos en sí, sino la capacidad del profesor para sacarles el máximo provecho.

Por otro lado está el debate entorno al uso del móvil en clase. Personalmente, creo que su uso o no uso no va a determinar en gran medida los resultados académicos. Yo no usaría el teléfono en clase por esta misma razón: si no estoy convencido de que su uso va a suponer una mejora en los estudiantes, ¿por qué usarlo por el mero hecho de usarlo?, ¿ayuda realmente el móvil cuando lo que en realidad tenemos que hacer en una clase de lenguas es fomentar la interacción (y hacer hincapié en la comunicación personal “face to face”, no digital)? Ya sé que las respuestas a estas preguntas, como todo en la vida, no son cuestión de blanco o negro, pero lo que sí que tengo claro es que si no estás convencido de que algo funcione, mejor ceñirte a lo que sabes que produce resultados. Ante todo, es una decisión individual: cada profesor sabrá si posee las habilidades y el liderazgo suficiente para gestionar bien situaciones como las del uso adecuado del móvil y la utilidad de dicho uso.

Por último, la respuesta que daría a la tercera pregunta va en línea con la anterior: cada profesor debería elegir las TIC que personalmente crea que mejoran los resultados académicos. En mi caso, procuraré hacer un buen uso de las páginas web que ofrecen buenos recursos tanto a profesores como a estudiantes, y el dominio de las herramientas que permiten la reproducción y edición de imágenes y vídeos. 

La metodología CLILL

La sesión nos ha servido para conocer las principales características de la metodología CLILL. Como en casi todo, el método tiene sus defensores y sus detractores. Mi opinión personal acerca de todo el proceso docente es bastante estable y lo aplico a casi todos los aspectos: el factor principal de cualquier método o práctica educativa es el profesor. Para mí, el caso de CLILL no es diferente.
Si analizamos de manera teórica las supuestas ventajas de CLILL, creo que nadie se opondría a su implantación: ¿cómo no va a ser bueno aprender cualquier disciplina en otro idioma?, ¿cómo vamos a descartar la posibilidad de practicar el inglés fuera del aula de lenguas extranjeras, dando al estudiante la oportunidad de exponerse a más horas de input lingüístico?, ¿cómo va a ser negativo que los estudiantes participen activamente en su propio proceso de aprendizaje, negociando los contenidos y las tareas con el profesor y formulando sus propios métodos? Creo que casi todos estamos de acuerdo en las ventajas que a priori ofrece CLILL.

Sin embargo, como dije antes, lo que parece una maravilla en la teoría se encuentra con grandes dificultades en la práctica. Creo que las habilidades del docente para implementar CLILL es lo que en última instancia hará el método útil o inútil. La primera habilidad que el docente tiene que cumplir es el dominio de la lengua en la que se impartirá la asignatura. Aunque se dice que lo más importante es la fluidez por encima de la corrección gramatical, considero que el input que ha de ofrecerse a los estudiantes tiene que ser de calidad; creo que si, por ejemplo, los profesores de CLILL tienen carencias evidentes en la pronunciación, los alumnos terminarán reproduciendo lo que han escuchado, por lo que el progreso en su competencia lingüística no se producirá. De este modo, creo que el nivel que se pide a los profesores de CLILL no es lo suficientemente alto, en mi opinión.


Otro objetivo que se persigue es el de la responsabilidad y autonomía del estudiante en su propio proceso de aprendizaje. Así, la metodología se parece al enfoque por tareas, en el que la negociación de contenidos y prácticas es compartida entre el profesor y el alumno. En caso de que el alumnado no posea dichas habilidades, ¿está capacitado el profesor para dar la clase en un buen inglés, lograr los objetivos de la asignatura en cuestión y fomentar en el estudiante dicha disciplina de trabajo autónomo, todo al mismo tiempo? Si el profesor consigue hacer todo esto, el método tiene sus evidentes ventajas, pero, en caso de que el docente no logre estos tres objetivos, creo que es mejor apostar por enfoques menos innovadores pero que pueden dar mejor resultado, tanto a la hora de enseñar la lengua extranjera como de lograr los objetivos de las demás asignaturas. 

martes, 21 de febrero de 2017

Sesión: actividades de expresión escrita

Una de las idea clave que he aprendido en esta sesión es que para desarrollar una buena práctica docente es necesario hacer que el alumno sepa por qué hace lo que hace, que sepa las razones que hay detrás de las actividades que lleva a cabo. Esto creo que aumenta el compromiso por parte del alumno y lo motiva a hacer tareas en principio laboriosas. Esto se puede ver claramente en la producción escrita; los estudiantes saben de la importancia que tiene en su día a día la comprensión lectora y las destrezas orales, pues la mayoría de las actividades que se realizan diariamente precisan el dominio de dichas destrezas, pero ¿y la expresión escrita? Creo que dejando de lado la escritura académica (exámenes, respuestas a ejercicios, trabajos, etc.) y su uso en las redes sociales, la expresión escrita queda un poco de lado para los estudiantes. Por esta razón es por lo que debemos insistirles en la relevancia de la expresión escrita.

De entre todas las actividades propuestas en clase, la que más me ha llamado la atención ha sido la de la participación en blogs de lenguas extranjeras. Considero que si concebimos dicho blog como un espacio donde los estudiantes escriban acerca de sus intereses personales (como pueden ser recomendaciones de algún libro, música o película) se soltarán más a la hora de escribir a la vez que lo hacen con el aliciente de expresar sus gustos y experiencias personales (algo esencial para los adolescentes, por otro lado). Lo interesante de esta herramienta es que lo realizado por cada estudiante puede ser visto tanto por el profesor como por el resto de la clase, lo que dinamiza la actividad y la hace más interactiva, puesto que los estudiantes pueden comentar las entradas de sus compañeros. Si comparamos este método con uno más tradicional, en el que mandaríamos a los estudiantes hacer una redacción del libro de texto, vemos que esta última opción no ofrece las posibilidades del método virtual.


El mero hecho de compartir experiencias personales motiva al alumno a escribir, y ésta puede ser la táctica más útil para el profesor a la hora de hacer que los estudiantes escriban. La cantidad de actividades diferentes que podemos hacer para practicar el “writing” creo que son muchas, como vimos con los ejemplos de clase, pero todas ellas tienen en común este elemento significativo y personal que se debe buscar en la práctica docente.

domingo, 19 de febrero de 2017

Sesión del 26/1: Comprensión escrita

La sesión ha estado centrada en la comprensión escrita. Creo que la idea principal que he extraído de esta clase es la importancia de centrar nuestras actividades en el contenido y no la  forma. De este modo, a la hora de diseñar y evaluar actividades de comprensión escrita, el docente tiene que centrarse en que el estudiante capte las ideas generales de un texto, y sepa reproducirlas utilizando sus propias palabras y, en general, sus propios recursos. En relación con esto, también considero importante presentar textos lo más significativos posible para lograr captar la atención del estudiante. En este punto pienso en actividades propuestas por otros profesores a partir de textos reales pero que sin embargo no dicen nada a adolescentes. Por eso, al igual que ocurre con los audios o vídeos que queramos proponer, las actividades de comprensión lectora tienen que basarse en textos entretenidos para los chicos. Creo que se puede hacer esto de manera paralela al trabajo de competencias transversales: se pueden buscar textos llamativos para ellos que traten de temas clave como el cambio climático, la igualdad de género, la interculturalidad, etc. si sabemos buscar y tenemos en cuenta la edad y demás características de nuestros estudiantes.


Además de las técnicas para trabajar la comprensión escrita, otra  de las ideas que tendré en cuenta para mi futuro docente es la de realizar la misma prueba al principio y al final de curso. Se trataría de diseñar una misma prueba (que no contaría para la nota) pero que serviría para medir el progreso realizado por los alumnos. Creo que esto tiene dos objetivos: el primero,  para que el docente sepa si lo trabajado a lo largo del curso ha mejorado los resultados académicos a final de curso; en caso positivo, el profesor reforzaría su confianza con respecto a sus métodos didácticos. Por otro lado, si no se observan grandes diferencias entre los resultados obtenidos por el alumnado a principio y a final de curso el docente tendría que replantearse sus prácticas para mejorar el rendimiento del grupo el año siguiente. Además de esto, creo que los alumnos sacan beneficios de esta doble prueba, ya que, de producirse resultados mejores en la prueba final verán su progreso y sentirán que el esfuerzo ha merecido la pena. Esto puede resultar, en definitiva, un factor positivo para su motivación.

sábado, 18 de febrero de 2017

Sesión del 24 de enero

Una de las prácticas recomendadas por la profesora Ana Fontenla en esta sesión que más me ha llamado la atención ha sido el uso de actividades de warm-up al principio de las clases. Una de ellas ha sido la actividad “the chain”. En ella, el docente comienza con un ejemplo personal: “My name is Abel and I speak Spanish and English”. A continuación, los estudiantes tienen que decir en voz alta la información aportada por sus compañeros y añadir una oración propia, p.ej: “His name is Abel and he speaks Spanish and English, my name is Carla and I speak Spanish and French…”.
Actividades como “the chain” son ideales para los primeros días del curso, sobre todo si los profesores y estudiantes se conocen por vez primera. En lugar de presentarse en una manera más convencional, lo que resulta aburrido para todos en clases tan numerosas, el docente recopila la información que quiera de una manera lúdica en la que los estudiantes disfrutan. Además, hacer la actividad en inglés supone ya una preevaluación del nivel de los estudiantes, lo que puede evitar otras pruebas de nivel más específicas, con el consiguiente ahorro de tiempo y recursos.
Además de lo anterior, considero que lo más importante de este tipo de actividades al inicio de clase es el factor sorpresa que supone para los chicos. Está claro que en el contexto educativo de nuestro entorno en secundaria tendemos a reproducir las mismas prácticas educativas día tras día, curso tras curso. Basándome en mi experiencia como alumno, puedo decir que el estudiante puede predecir con gran detalle lo que el docente hará en clase al día siguiente. En este sentido, creo que uno de los mayores peligros en todas las profesiones es acostumbrarse a una manera concreta de hacer las cosas y ceñirse a dichas prácticas a lo largo de toda la vida, sin experimentar métodos o estrategias diferentes que, aunque supongan salir de nuestra “comfort zone”, permiten mejorar nuestros resultados a largo plazo.
Creo que lo mencionado anteriormente es fundamental para nuestro contexto de profesores de lenguas. Muchos de nosotros estamos tentados a seguir siempre el mismo patrón a la hora de decidir nuestras prácticas metodológicas; de ahí que los estudiantes sepan casi siempre de antemano lo que les espera en la siguiente hora: corrección de la tarea, explicación de tal tema, lectura de tal texto, etc.; esto supone que el estudiante rebaje sus expectativas al entrar en clase y disminuya su motivación. Sin embargo, al plantear actividades como “the chain”, el profesor logra romper el patrón que los estudiantes esperaban, les introduce un elemento sorpresa en el desarrollo de la clase que lo primero que hace es captar su atención. Con dichas actividades que potencian la concentración y el efecto sorpresa, sobre todo al inicio de la sesión, creo que una gran parte de los alumnos consigue olvidarse de las anécdotas de la clase anterior, de las conversaciones del recreo, de las preocupaciones por el examen de después, etc. y logra elevar sus expectativas para el resto de la hora.

Reflexionando acerca de la importancia de las actividades de warm-up, y en las que propondremos a principios de curso en particular, me acordé de un cuestionario muy sencillo que puede ser muy útil para los alumnos en ciertos cursos. Dicha actividad tiene que ver con la teoría de las Inteligencias Múltiples formulada por Howard Gardner. En general, la teoría afirma que cada persona tiene desarrolladas más unas habilidades que otras; de esta manera, alguien puede ser mejor con los números y relacionándose con los demás y peor en su habilidad para desarrollar el pensamiento lógico y en su destreza para realizar actividades físicas. De este modo, lo que haríamos en una de las primeras sesiones del curso sería proporcionar a los alumnos un cuestionario en inglés como éste para que sean conscientes de sus propias fortalezas. Considero que la actividad trabaja varias competencias y que puede suponer algunas de las ventajas de las actividades de warm-up mencionadas anteriormente. Además, trabaja otro aspecto mencionado en clase que me parece importantísimo: la motivación intrínseca del alumno. En primer lugar, el cuestionario puede despertar la curiosidad del alumno, ya que éste se preguntará: "¿cuáles son realmente mis fortalezas?". Por otro lado, supone algo significativo para el estudiante y algo completamente personalizado, algo difícil de conseguir con las actividades típicas de los libros de texto. Además, si el test que les proporcionemos es fiable, éste le proporcionará información relevante al estudiante acerca de sus habilidades, lo que le permitirá encarar sus tareas académicas teniendo en cuenta dichas fortalezas.

viernes, 17 de febrero de 2017

Clase del 18/1. CALL

La sesión del 18 de enero se centró en el uso de las Tic en la enseñanza de idiomas y en el uso de CALL (Computer Assisted Language Learning); aunque ya estaba convencido de la gran utilidad que pueden suponer determinadas herramientas virtuales, la clase sirvió no solo para reforzar dicha creencia, sino para conocer otras y para explorar cómo se pueden explotar didácticamente algunas muy conocidas, como Facebook.
Son múltiples las ventajas que ofrece CALL; me centraré en las que considero más relevantes. La primera gran ventaja que ofrece es la posibilidad de aprender desde cualquier lugar; de este modo, se da un vuelco a la metodología presencial tan característica incluso hoy en día. La realidad es que el buen manejo de herramientas CALL permite que el estudiante de lenguas reciba input a la hora que quiera, de la manera que quiera y en la cantidad que desee. De este modo, el aprendizaje es mucho más flexible y adaptado a las necesidades del estudiante. El otro aspecto que me parece más interesante es el de la personalización. Creo que mediante el uso de CALL se avanza en el objetivo de atender a las diferencias indivisuales de cada estudiante; de este modo, la pedagogía nos dice que cada persona tiene sus propias estrategias cognitivas y habilidades, así como distintas motivaciones. La educación CALL y el uso de las TIC permiten que el estudiante tenga a su disposición las estrategias, materiales y recursos que mejor se adapten a sus capacidades y objetivos.
Aunque las posibilidades que ofrecen las TIC son grandes, el buen uso que se haga de ellas va a depender en gran medida de las habilidades del profesor para integrarlas en un contexto determinado y con la eficacia requerida. Por eso, considero que una de las características primordiales que un docente tiene que tener hoy en día es la de maximizar las ventajas de estas herramientas. Un concepto mencionado en clase es el de “flipped learning”, o aula invertida. Esto hace referencia a la combinación de clases presenciales y clases en ambientes virtuales. De las ventajas del aprendizaje virtual se ha hablado bastante en clase y creo que son obvias. Sin embargo, me gustaría destacar la importancia del aprendizaje presencial, sobre todo en secundaria. Creo que una clase de secundaria va más allá del aprendizaje de una materia; en clase (también en las de idiomas) han de aprenderse ciertos valores personales y de convivencia, y en  ese sentido creo que las vivencias que se dan en el aula con los compañeros y profesores son un factor a tener en cuenta a la hora de defender la enseñanza presencial. Por eso, creo que experiencias como el full e-learning no son apropiadas en el contexto de secundaria.

De lo anterior me quedaría con la idea de que tiene que buscarse un buen equilibrio entre el aprendizaje presencial y el virtual, y que el profesor tiene que desarrollar las habilidades necesarias para saber guiar al alumno en el inabarcable espacio del ambiente virtual.