miércoles, 25 de enero de 2017

Reflexiones del enfoque por tareas a partir de los comentarios de Sheila Estaire, especialista de dicha metodología



El aprendizaje por tareas es una metodología de enseñanza de lenguas extranjeras que se adapta al contexto social y de aprendizaje de los países de nuestro entorno. Esta metodología está asociada a las teorías constructivistas, que defienden que el conocimiento se adquiere de forma gradual y en continua interacción entre el profesor y el alumno.

En el aprendizaje por tareas, el alumno no conoce de antemano las estructuras gramaticales o el vocabulario que serán objeto de estudio, ya que el objetivo es enfocar el aprendizaje de tal manera que dichas estructuras y vocabulario sean una herramienta para lograr una meta más amplia. Dicha meta consiste en realizar satisfactoriamente una tarea comunicativa.
En este comentario del enfoque por tareas me gustaría comentar algunos aspectos de la reflexión que hace la profesora Sheila Estaire, especialista en dicha metodología, del enfoque. Creo que en este vídeo se tratan los puntos fundamentales a los que hay que hacer referencia cuando hablamos de los puntos fuertes del aprendizaje por tareas.

Un primer apunte que hace Estaire tiene que ver con los inicios del método en los años 80 y las razones de su implantación. Me parece interesante el comentario que hace acerca de los contenidos del currículo de lenguas extranjeras. En este sentido, creo que todos hemos tenido manuales en los que se dividían los contenidos de la lengua por funciones comunicativas como  presentarse, ir a comprar, reservar una habitación de hotel, etc. El aprendizaje basado en dichas funciones, aunque supone un avance claro con respecto a metodologías anteriores que desechaban totalmente la naturaleza comunicativa del lenguaje está, según mi opinión, aún lejos de presentarnos la lengua como algo natural y significativo; la razón de esta carencia es, según Estaire, que éstos “no se ajustan realmente a los procesos cognitivos que se ponen en juego cuando aprendemos una lengua”. Partiendo de esta premisa, Estaire nos dice que las autoridades educativas comenzaron a planificar el currículo en estructuras mayores (las llamadas tareas) que incluyesen las funciones con las que se solía trabajar de manera individual anteriormente.

La razón por la que las tareas suponen un avance es el uso práctico de la lengua que se hace para llevarlas a cabo. Creo que algo que los profesores tenemos que tener en cuenta en las aulas es lo siguiente: los estudiantes tienen que ver que lo que hacen tiene sentido y que tiene relevancia personal para ellos. En este sentido, creo que un aprendizaje basado en tareas ayuda a que el alumno vea una razón significativa en lo que hace, logra relacionar el contenido de clase con contextos de la vida real y con las experiencias personales de los alumnos, lo que la especialista llama “aprender a usar a través del uso”. Por ejemplo, cuando pedimos a los estudiantes que organicen una fiesta de cumpleaños en la asignatura de inglés, éstos no pensarán en la tarea como algo meramente académico sin conexión con lo que les ocurre fuera del aula, sino que la tarea es algo que hacen en su vida. Esta característica ayuda a “fijar” el aprendizaje, ya que se sabe que los seres humanos aprendemos mejor cuando dotamos de significado personal los contenidos y cuando pasamos del puro conocimiento intelectual a la práctica contextual de dicho conocimiento.

Otro punto interesante que se señala en el vídeo es la programación del curso atendiendo a este enfoque por tareas. Estaire llama la atención sobre las necesidades y deseos de los alumnos, y su relación con los contenidos que deben impartirse. En este sentido, me parece esencial hacer un análisis de necesidades de nuestro centro de trabajo; esto se debe a que cada instituto tiene alumnos con unas peculiaridades distintas, y estas características tienen que tenerse en cuenta a la hora de definir qué tareas plantearemos en el curso. Como ejemplo, pensemos en centros educativos de ciudades con un alto porcentaje de alumnos inmigrantes; atendiendo a lo dicho anteriormente, en estos centros tiene que hacerse hincapié aún más de lo que es habitual en tareas que promuevan la tolerancia y el respeto intercultural. Como resumen de este punto podríamos decir que el currículo y las necesidades particulares de los estudiantes de cada centro tienen que ir a la par y mantener una coherencia en cuanto a las tareas que propongamos. Las tareas, a su vez, nos ofrecen una gran ventaja en este sentido, ya que su variedad es tal que podemos encontrar muchas de ellas para satisfacer las características que queramos reflejar en el currículo.


Por último, Estaire reflexiona sobre la aplicación del enfoque por tareas en la función docente del profesor. ¿Cómo puede mejorar un profesor su labor teniendo en cuenta los postulados de esta metodología? Considero que lo esencial aquí es la idea de que la división de nuestro trabajo (la docencia) en tareas (tareas docentes) nos permite, como señala Estaire, relacionar la teoría con la práctica de un modo más efectivo. Así, el profesor pensará en cuál es su objetivo, cuál es su tarea y el resultado final que resultará de llevar a cabo dicha tarea; con esta manera de abordar la labor docente el profesor adquirirá la capacidad de seleccionar lo que realmente le funciona personalmente de los postulados teóricos de la pedagogía, y cuáles no. Si una teoría no nos da resultado a la hora de llevarla a la práctica la desechamos, y viceversa. La clave siempre está en “pensar por tareas”, y decidir lo que aplicamos en el aula en base a la consecución de dicha tarea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario