El aprendizaje por tareas es una metodología de enseñanza de
lenguas extranjeras que se adapta al contexto social y de aprendizaje de los
países de nuestro entorno. Esta metodología está asociada a las teorías
constructivistas, que defienden que el conocimiento se adquiere de forma
gradual y en continua interacción entre el profesor y el alumno.
En el aprendizaje por tareas, el alumno no conoce de
antemano las estructuras gramaticales o el vocabulario que serán objeto de
estudio, ya que el objetivo es enfocar el aprendizaje de tal manera que dichas
estructuras y vocabulario sean una herramienta para lograr una meta más amplia.
Dicha meta consiste en realizar satisfactoriamente una tarea comunicativa.
En este comentario del enfoque por tareas me gustaría
comentar algunos aspectos de la reflexión que hace la profesora Sheila Estaire,
especialista en dicha metodología, del enfoque. Creo que en este vídeo se tratan
los puntos fundamentales a los que hay que hacer referencia cuando hablamos de
los puntos fuertes del aprendizaje por tareas.
Un primer apunte que hace Estaire tiene que ver con los
inicios del método en los años 80 y las razones de su implantación. Me parece
interesante el comentario que hace acerca de los contenidos del currículo de
lenguas extranjeras. En este sentido, creo que todos hemos tenido manuales en
los que se dividían los contenidos de la lengua por funciones comunicativas
como presentarse, ir a comprar, reservar
una habitación de hotel, etc. El aprendizaje basado en dichas funciones, aunque
supone un avance claro con respecto a metodologías anteriores que desechaban
totalmente la naturaleza comunicativa del lenguaje está, según mi opinión, aún
lejos de presentarnos la lengua como algo natural y significativo; la razón de
esta carencia es, según Estaire, que éstos “no se ajustan realmente a los
procesos cognitivos que se ponen en juego cuando aprendemos una lengua”. Partiendo
de esta premisa, Estaire nos dice que las autoridades educativas comenzaron a
planificar el currículo en estructuras mayores (las llamadas tareas) que
incluyesen las funciones con las que se solía trabajar de manera individual
anteriormente.
La razón por la que las tareas suponen un avance es el uso
práctico de la lengua que se hace para llevarlas a cabo. Creo que algo que los
profesores tenemos que tener en cuenta en las aulas es lo siguiente: los
estudiantes tienen que ver que lo que hacen tiene sentido y que tiene
relevancia personal para ellos. En este sentido, creo que un aprendizaje basado
en tareas ayuda a que el alumno vea una razón significativa en lo que hace,
logra relacionar el contenido de clase con contextos de la vida real y con las
experiencias personales de los alumnos, lo que la especialista llama “aprender
a usar a través del uso”. Por ejemplo, cuando pedimos a los estudiantes que
organicen una fiesta de cumpleaños en la asignatura de inglés, éstos no
pensarán en la tarea como algo meramente académico sin conexión con lo que les
ocurre fuera del aula, sino que la tarea es algo que hacen en su vida. Esta característica
ayuda a “fijar” el aprendizaje, ya que se sabe que los seres humanos aprendemos
mejor cuando dotamos de significado personal los contenidos y cuando pasamos
del puro conocimiento intelectual a la práctica contextual de dicho
conocimiento.
Otro punto interesante que se señala en el vídeo es la
programación del curso atendiendo a este enfoque por tareas. Estaire llama la
atención sobre las necesidades y deseos de los alumnos, y su relación con los
contenidos que deben impartirse. En este sentido, me parece esencial hacer un
análisis de necesidades de nuestro centro de trabajo; esto se debe a que cada
instituto tiene alumnos con unas peculiaridades distintas, y estas
características tienen que tenerse en cuenta a la hora de definir qué tareas
plantearemos en el curso. Como ejemplo, pensemos en centros educativos de
ciudades con un alto porcentaje de alumnos inmigrantes; atendiendo a lo dicho
anteriormente, en estos centros tiene que hacerse hincapié aún más de lo que es
habitual en tareas que promuevan la tolerancia y el respeto intercultural. Como
resumen de este punto podríamos decir que el currículo y las necesidades
particulares de los estudiantes de cada centro tienen que ir a la par y mantener
una coherencia en cuanto a las tareas que propongamos. Las tareas, a su vez,
nos ofrecen una gran ventaja en este sentido, ya que su variedad es tal que
podemos encontrar muchas de ellas para satisfacer las características que
queramos reflejar en el currículo.
Por último, Estaire reflexiona sobre la aplicación del
enfoque por tareas en la función docente del profesor. ¿Cómo puede mejorar un
profesor su labor teniendo en cuenta los postulados de esta metodología?
Considero que lo esencial aquí es la idea de que la división de nuestro trabajo
(la docencia) en tareas (tareas docentes) nos permite, como señala Estaire,
relacionar la teoría con la práctica de un modo más efectivo. Así, el profesor
pensará en cuál es su objetivo, cuál es su tarea y el resultado final que
resultará de llevar a cabo dicha tarea; con esta manera de abordar la labor
docente el profesor adquirirá la capacidad de seleccionar lo que realmente le
funciona personalmente de los postulados teóricos de la pedagogía, y cuáles no.
Si una teoría no nos da resultado a la hora de llevarla a la práctica la
desechamos, y viceversa. La clave siempre está en “pensar por tareas”, y
decidir lo que aplicamos en el aula en base a la consecución de dicha tarea.

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