En este tema introducimos el concepto de currículo y
analizamos cada uno de los componentes que deberán formar parte del mismo,
hablamos de las competencias a desarrollar, de los grados de concreción
curricular y de la situación de las lenguas extranjeras en los currículos de la
ESO, el Bachillerato, la FP y las EOI.
En primer lugar, definimos el currículo como la relación de
todos elementos que conforman los procesos de enseñanza y aprendizaje en todas
las enseñanzas impartidas. Dicho currículo se compone de una serie de elementos
para la ESO y el Bachillerato. Son los siguientes: objetivos de cada enseñanza
y etapa, competencias, contenidos, estándares de aprendizaje evaluables,
criterios de evaluación y metodología didáctica.
Del mismo modo, en el currículo se hace alusión a las
distintas competencias que se tendrán que desarrollar a lo largo del curso:
comunicación lingüística, competencia matemática y competencias básicas en
ciencia y tecnología, competencia digital, aprender a aprender, competencias
sociales y cívicas, sentido de iniciativa y espíritu emprendedor y conciencia y
expresiones culturales. Los distintos contenidos del curso en cada una de las
materias tendrán que establecerse atendiendo a la consecución de cada una de
estas competencias.
Los contenidos descritos en el currículo tienen un grado de
concreción diverso, dependiendo de la competencia que tiene cada institución
para establecer dichos contenidos. Los distintos grados de concreción
curricular son los siguientes: el Gobierno del Estado, el Ministerio de
Educación, el Gobierno Autonómico y los centros docentes.
La LOMCE establece cuáles son los objetivos generales para
la ESO y el Bachillerato en lo relativo a las asignaturas de lenguas
extranjeras, así como los principios metodológicos generales para alcanzar
dicho objetivos; en cuanto a los objetivos generales de la ESO, son los
siguientes: expresarse en una lengua extranjera de manera adecuada. Para el
Bachillerato, se incluye la expresión
“expresarse con fluidez”, como principal diferencia con respecto a los
objetivos establecidos para la ESO. En cuanto a las indicaciones metodológicas,
en la ESO se hace hincapié en la metodología basada en proyectos y en la
participación activa del alumnado, lo cual nos hace pensar en métodos como el
comunicativo o el enfoque por tareas. Además, se debe favorecer la atención a la diversidad y
el buen manejo de las TIC.
Una de las reflexiones que se pueden extraer del diseño
curricular es la gran diferencia entre los objetivos formulados y la
competencia comunicativa real de los estudiantes cuando terminan sus estudios.
Dicha diferencia puede deberse al enfoque metodológico empleado por los
profesores y a la falta de flexibilidad en el currículo; de este modo, habría
que pensar en el diseño de las pruebas de evaluación, ya que los contenidos de
la materia y la metodología empleada por el profesor están en gran medida
condicionados por la naturaleza de dichas pruebas; por lo tanto, creo que sería
necesario dar mayor competencia a los centros educativos a la hora de diseñar
dichas pruebas para, a partir de ahí diseñar la metodología y los contenidos
del curso de manera distinta.

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