Una de las prácticas recomendadas por la profesora Ana
Fontenla en esta sesión que más me ha llamado la atención ha sido el uso de
actividades de warm-up al principio de las clases. Una de ellas ha sido la
actividad “the chain”. En ella, el docente comienza con un ejemplo personal: “My
name is Abel and I speak Spanish and English”. A continuación, los estudiantes
tienen que decir en voz alta la información aportada por sus compañeros y
añadir una oración propia, p.ej: “His name is Abel and he speaks Spanish and
English, my name is Carla and I speak Spanish and French…”.
Actividades como “the chain” son ideales para los primeros
días del curso, sobre todo si los profesores y estudiantes se conocen por vez
primera. En lugar de presentarse en una manera más convencional, lo que resulta
aburrido para todos en clases tan numerosas, el docente recopila la información
que quiera de una manera lúdica en la que los estudiantes disfrutan. Además,
hacer la actividad en inglés supone ya una preevaluación del nivel de los
estudiantes, lo que puede evitar otras pruebas de nivel más específicas, con el
consiguiente ahorro de tiempo y recursos.
Además de lo anterior, considero que lo más importante de
este tipo de actividades al inicio de clase es el factor sorpresa que supone
para los chicos. Está claro que en el contexto educativo de nuestro entorno en
secundaria tendemos a reproducir las mismas prácticas educativas día tras día,
curso tras curso. Basándome en mi experiencia como alumno, puedo decir que el
estudiante puede predecir con gran detalle lo que el docente hará en clase al
día siguiente. En este sentido, creo que uno de los mayores peligros en todas
las profesiones es acostumbrarse a una manera concreta de hacer las cosas y
ceñirse a dichas prácticas a lo largo de toda la vida, sin experimentar métodos
o estrategias diferentes que, aunque supongan salir de nuestra “comfort zone”,
permiten mejorar nuestros resultados a largo plazo.
Creo que lo mencionado anteriormente es fundamental para
nuestro contexto de profesores de lenguas. Muchos de nosotros estamos tentados
a seguir siempre el mismo patrón a la hora de decidir nuestras prácticas
metodológicas; de ahí que los estudiantes sepan casi siempre de antemano lo que
les espera en la siguiente hora: corrección de la tarea, explicación de tal
tema, lectura de tal texto, etc.; esto supone que el estudiante rebaje sus
expectativas al entrar en clase y disminuya su motivación. Sin embargo, al plantear
actividades como “the chain”, el profesor logra romper el patrón que los estudiantes
esperaban, les introduce un elemento sorpresa en el desarrollo de la clase que
lo primero que hace es captar su atención. Con dichas actividades que
potencian la concentración y el efecto sorpresa, sobre todo al inicio de la
sesión, creo que una gran parte de los alumnos consigue olvidarse de las
anécdotas de la clase anterior, de las conversaciones del recreo, de las preocupaciones
por el examen de después, etc. y logra elevar sus expectativas para el resto de
la hora.
Reflexionando acerca de la importancia de las actividades de
warm-up, y en las que propondremos a principios de curso en particular, me
acordé de un cuestionario muy sencillo que puede ser muy útil para los alumnos
en ciertos cursos. Dicha actividad tiene que ver con la teoría de las
Inteligencias Múltiples formulada por Howard Gardner. En general, la teoría
afirma que cada persona tiene desarrolladas más unas habilidades que otras; de
esta manera, alguien puede ser mejor con los números y relacionándose con los
demás y peor en su habilidad para desarrollar el pensamiento lógico y en su
destreza para realizar actividades físicas. De este modo, lo que haríamos en
una de las primeras sesiones del curso sería proporcionar a los alumnos un
cuestionario en inglés como éste para que sean conscientes de sus propias
fortalezas. Considero que la actividad trabaja varias competencias y que puede
suponer algunas de las ventajas de las actividades de warm-up mencionadas
anteriormente. Además, trabaja otro aspecto mencionado en clase que me parece importantísimo: la motivación intrínseca del alumno. En primer lugar, el cuestionario puede despertar la curiosidad del alumno, ya que éste se preguntará: "¿cuáles son realmente mis fortalezas?". Por otro lado, supone algo significativo para el estudiante y algo completamente personalizado, algo difícil de conseguir con las actividades típicas de los libros de texto. Además, si el test que les proporcionemos es fiable, éste le proporcionará información relevante al estudiante acerca de sus habilidades, lo que le permitirá encarar sus tareas académicas teniendo en cuenta dichas fortalezas.

Buena entrada, Abel. Tienes toda la razón en que es importante romper el patrón en clase para mantener el interés de los estudiantes. Conseguir que el estudiante esté en clase con la sensación de que va a hacer algo diferente, algo entretenido y que le guste es esencial para que aprovechen las clases y se sientan motivados.
ResponderEliminarEl cuestionario que propones también estaría bien para una tutoría, es un tema muy adecuado. Así, además de ayudarles a buscar sus puntos fuertes, puedes aprovechar la hora para practicar un poco el inglés.
Muchas gracias por tu aportación, Raquel, aunque pensé la actividad a modo de "warm up" quizás es más apropiada para la hora de tutoría e, incluso, para tratar en grupos de PMAR, en donde hay que tener en cuenta el hecho de que nos encontramos con alumnos con problemas muy variados y con situaciones académicas y personales distintos.
EliminarMe produce muchísima tristeza pensar que los alumnos ya puedan predecir todo lo que se va a hacer en clase, qué monotonía, qué tedio! No alcanzo a entender como ese tipo de profesores no se aburren ellos mismos en sus clases. Ten siempre esto en mente para no olvidar nunca el efecto sorpresa.
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