sábado, 18 de febrero de 2017

Sesión del 24 de enero

Una de las prácticas recomendadas por la profesora Ana Fontenla en esta sesión que más me ha llamado la atención ha sido el uso de actividades de warm-up al principio de las clases. Una de ellas ha sido la actividad “the chain”. En ella, el docente comienza con un ejemplo personal: “My name is Abel and I speak Spanish and English”. A continuación, los estudiantes tienen que decir en voz alta la información aportada por sus compañeros y añadir una oración propia, p.ej: “His name is Abel and he speaks Spanish and English, my name is Carla and I speak Spanish and French…”.
Actividades como “the chain” son ideales para los primeros días del curso, sobre todo si los profesores y estudiantes se conocen por vez primera. En lugar de presentarse en una manera más convencional, lo que resulta aburrido para todos en clases tan numerosas, el docente recopila la información que quiera de una manera lúdica en la que los estudiantes disfrutan. Además, hacer la actividad en inglés supone ya una preevaluación del nivel de los estudiantes, lo que puede evitar otras pruebas de nivel más específicas, con el consiguiente ahorro de tiempo y recursos.
Además de lo anterior, considero que lo más importante de este tipo de actividades al inicio de clase es el factor sorpresa que supone para los chicos. Está claro que en el contexto educativo de nuestro entorno en secundaria tendemos a reproducir las mismas prácticas educativas día tras día, curso tras curso. Basándome en mi experiencia como alumno, puedo decir que el estudiante puede predecir con gran detalle lo que el docente hará en clase al día siguiente. En este sentido, creo que uno de los mayores peligros en todas las profesiones es acostumbrarse a una manera concreta de hacer las cosas y ceñirse a dichas prácticas a lo largo de toda la vida, sin experimentar métodos o estrategias diferentes que, aunque supongan salir de nuestra “comfort zone”, permiten mejorar nuestros resultados a largo plazo.
Creo que lo mencionado anteriormente es fundamental para nuestro contexto de profesores de lenguas. Muchos de nosotros estamos tentados a seguir siempre el mismo patrón a la hora de decidir nuestras prácticas metodológicas; de ahí que los estudiantes sepan casi siempre de antemano lo que les espera en la siguiente hora: corrección de la tarea, explicación de tal tema, lectura de tal texto, etc.; esto supone que el estudiante rebaje sus expectativas al entrar en clase y disminuya su motivación. Sin embargo, al plantear actividades como “the chain”, el profesor logra romper el patrón que los estudiantes esperaban, les introduce un elemento sorpresa en el desarrollo de la clase que lo primero que hace es captar su atención. Con dichas actividades que potencian la concentración y el efecto sorpresa, sobre todo al inicio de la sesión, creo que una gran parte de los alumnos consigue olvidarse de las anécdotas de la clase anterior, de las conversaciones del recreo, de las preocupaciones por el examen de después, etc. y logra elevar sus expectativas para el resto de la hora.

Reflexionando acerca de la importancia de las actividades de warm-up, y en las que propondremos a principios de curso en particular, me acordé de un cuestionario muy sencillo que puede ser muy útil para los alumnos en ciertos cursos. Dicha actividad tiene que ver con la teoría de las Inteligencias Múltiples formulada por Howard Gardner. En general, la teoría afirma que cada persona tiene desarrolladas más unas habilidades que otras; de esta manera, alguien puede ser mejor con los números y relacionándose con los demás y peor en su habilidad para desarrollar el pensamiento lógico y en su destreza para realizar actividades físicas. De este modo, lo que haríamos en una de las primeras sesiones del curso sería proporcionar a los alumnos un cuestionario en inglés como éste para que sean conscientes de sus propias fortalezas. Considero que la actividad trabaja varias competencias y que puede suponer algunas de las ventajas de las actividades de warm-up mencionadas anteriormente. Además, trabaja otro aspecto mencionado en clase que me parece importantísimo: la motivación intrínseca del alumno. En primer lugar, el cuestionario puede despertar la curiosidad del alumno, ya que éste se preguntará: "¿cuáles son realmente mis fortalezas?". Por otro lado, supone algo significativo para el estudiante y algo completamente personalizado, algo difícil de conseguir con las actividades típicas de los libros de texto. Además, si el test que les proporcionemos es fiable, éste le proporcionará información relevante al estudiante acerca de sus habilidades, lo que le permitirá encarar sus tareas académicas teniendo en cuenta dichas fortalezas.

3 comentarios:

  1. Buena entrada, Abel. Tienes toda la razón en que es importante romper el patrón en clase para mantener el interés de los estudiantes. Conseguir que el estudiante esté en clase con la sensación de que va a hacer algo diferente, algo entretenido y que le guste es esencial para que aprovechen las clases y se sientan motivados.
    El cuestionario que propones también estaría bien para una tutoría, es un tema muy adecuado. Así, además de ayudarles a buscar sus puntos fuertes, puedes aprovechar la hora para practicar un poco el inglés.

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    1. Muchas gracias por tu aportación, Raquel, aunque pensé la actividad a modo de "warm up" quizás es más apropiada para la hora de tutoría e, incluso, para tratar en grupos de PMAR, en donde hay que tener en cuenta el hecho de que nos encontramos con alumnos con problemas muy variados y con situaciones académicas y personales distintos.

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  2. Me produce muchísima tristeza pensar que los alumnos ya puedan predecir todo lo que se va a hacer en clase, qué monotonía, qué tedio! No alcanzo a entender como ese tipo de profesores no se aburren ellos mismos en sus clases. Ten siempre esto en mente para no olvidar nunca el efecto sorpresa.

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